¿Codependencia o Empatia?
En este mundo material, donde cada vez hay menos emoción y más ambición, es difícil encontrar gente buena congruente, pero muchas veces, lo que parece ser un gran descubrimiento, termina siendo un “Pain in the ass”.
Las relaciones codependientes se componen de personas que “dan” y las otras que “reciben” cuidado y atención excesivo. Puede ser en cualquier ámbito, familiar, amoroso, laboral, social etc… En todos los casos es un problema alarmante y silencioso, que avanza progresivamente si no se toman acciones tal como una adicción.
Funciona de la siguiente manera, una persona enferma, crea un “vínculo” vicioso altamente tóxico dentro de una relación, su felicidad depende de la otra persona y el apego excesivo a sus necesidades, el tremendo miedo a la soledad es un factor importante, ya que el codependiente, necesita sentirse útil entregando su vida por completo al otro. Suele provocar relaciones tormentosas que se expresan generalmente en una especie de tiranía, y el sufrimiento es una constante en sus relaciones.
Nace de una necesidad superior de aceptación, provocado por una ambiente familiar disfuncional en la infancia, carencia afectiva con sus principales figuras de referencia emocional, es así como aprendió a darse valor a sí mismo, sólo a través de su aporte a los demás. Finalmente crece y todas sus relaciones se ven afectadas con este trastorno psicológico.
¿Cómo se cura? Si hay forma, pero siempre a traveś de una terapia psicológica especializada, evidentemente siguiendo el primer paso que es aceptar el problema y hacerse responsable y accionar cambios en la vida diaria para resolver. Porque nadie va a agradecer su presencia estando de esta forma en la vida de los demás. Están condenados a liarse con gente igual de nociva, y obtener como resultado la insatisfacción diaria.
El amor maduro y sano (Pareja, familia, amigos, compañeros), promueve el crecimiento mutuo, sin perder la individualidad de cada una de las partes, nuestro objetivo principal como seres humanos, no es complacer en todo momento a otros, o ser siempre lo que otros esperan, debería ser ir en busca de nuestro “Yo” genuino, compartir nuestra esencia y tocar vidas de una manera nutritiva, ser independiente, tener vida propia y acompañarnos de personas que vayan hacia el mismo destino… NUESTRA FELICIDAD!
Amen, así, sin acento.
Con amor...
C. Martell*

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