Marte y Venus Comunicándose
Es un problema común en nuestras vidas, no saber cómo comunicarnos con las personas a nuestro alrededor. Es frustrante y muy cansado tratar de hacer algo que parece muy natural y sencillo, pero que a la hora de la hora, no lo sabemos hacer “bien”.
En el ámbito afectivo, llega un momento que es de verdadera importancia poder hacerlo, porque sino, podría volverse una pesadilla la relación. Bien sabemos todos, que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus (Llamale título de un libro, fantasía o mitología romana). Pero, por qué en realidad, parece tan complicado, entender las diferencias del otro?
Aclaro que voy a tener que generalizar un poco, sin convertir este tema en una batalla sexista. Todo esto está basado en estudios sociales y científicos comprobados, Todas nuestras células desde el principio llevan una carga de XX o XY, y si a eso le sumas la testosterona de ellos y los estrógenos de nosotras… PUM! Viene la magia.
Enfocados en la comunicación, sin olvidar que todos y cada uno de nosotros, somos seres humanos diferentes, que han pasado por experiencias pasadas que generan valores, prioridades y creencias personales, que contribuyen justo a eso, a hacernos distintos, pero vale la pena intentar ponernos en los zapatos del otro.
Los hombres… Su naturaleza, es ser más prácticos, menos expresivos, generalmente no pueden verbalizar sentimientos, la testosterona, puede frenar conductas como la intuición o el lenguaje, el estrés lo resuelven accionando. Los hombres no hablan, ni escuchan mucho, tampoco son los más empáticos, y por obvias razones, tampoco son videntes.
Las mujeres… Nuestra naturaleza, tenemos mayor número de conexiones neuronales, por lo tanto podemos hacer varias actividades al mismo tiempo, nuestra región cerebral del lenguaje, es más amplia por lo tanto la fluctuación neurológica, provoca pensamientos, emociones, palabras sin cesar. Expresarnos, activa los centros de placer, nos ayuda a relacionarnos con los demás pudiendo leer emociones, y bajo estrés, buscamos platicar para bajar la ansiedad.
He aquí una explicación teórica sobre el tema. La verdad es que no hay ningún estudio que compruebe tanta diferencia física, pero se siente muy bien, poder resolver un poco esta duda que nos carcome, hace siglos.
Finalmente, tenemos que decidir si vale la alegría nuestra relación, si todavía podemos intentar salvarla, si vamos a estar a la defensiva o intentaremos escuchar y hablar con claridad sobre lo que tenemos adentro y está pasando, ya que la comunicación es una de las bases para construir una relación sólida y estable.
De Venus para el mundo.
C. Martell


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