Vale la pena luchar, por lo que vale la pena tener.



Mi primera ruptura fué fatídica, todavía me acuerdo como lloraba y lloraba como Magdalena, después de unos cuantos días de deshidratación continua, jajajaja no se rían… Mi mamá le pidió a mi papá que me llamara y me consolara porque ella, ya no sabía qué hacer conmigo. Entonces, él me llamó, y me explicó con mucho amor su teoría del cayito: “Conforme vas creciendo, te duele menos todo, el cayito de tu corazón, se hace grueso y puedes ir por la vida un poco más tranquilo, y te juro, nunca vuelve a doler tanto”.


Esa teoría me ha acompañado por años, pero ¿Qué tanto nos empeñamos todos en hacer que nuestra cayito sea grueso como el acero? ¿Realmente es una buena idea, ir por la vida siendo un tanto insensible? Hay millones de cosas que pasan desapercibidas para nosotros, pero y ¿si el amor después de una separación, también? Tratamos de ir sin mirar atrás, pero ¿y lo de adelante? ¿Qué nos espera? ¿Es mejor ir por la vida sin sentir? ¿Frigidez emocional?

Hombres y mujeres, vivimos diferente el duelo de una separación, la mayoría de las veces, nosotras nos ponemos depresivas hasta un punto insostenible, mientras ellos viven su crisis en la negación, después… siempre, les aseguro los papeles se invierten. Y mujeres, lean bien esto! Es mejor verlos que viven su duelo de una manera activa, aunque parezca insensible. Porque cuando están tranquilos y sin ningún altibajo, significa que no hubo crisis para ellos, y esto a la larga, es peor.

Hay muchos factores que le suben cañón el nivel de dificultad al querer retomar nuestra vida sentimental, los hijos, la convivencia, las familias, el o la ex, el tiempo, los amigos, la tolerancia, las prioridades, la energía y esfuerzo, nuestros límites, lo que estamos dispuestos o no, ganar o perder, miedos, inseguridades, experiencias pasadas y todos los demonios que cargamos al pasar del tiempo.

Mientras más crecemos, nos volvemos más desconfiados y menos abiertos a las sensaciones primarias. Perdemos en el camino la ilusión, la capacidad de entrega, etc, y es feo ver que cada vez estamos menos dispuestos a perder la cabeza por esta buena causa, traigan a su cuerpo por un momento esa sensación de paz y bienestar que nos genera el amor bonito, hace que el mundo se vuelva rosa por solo existir ¿no? Vale la pena tenerlo! Recordemos que la vida no nos espera, y el tic tac avanza aunque nosotros estemos en stand by… The show must go on.



Con amor
C. Martell


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