Papás Mágicos

Ya estamos en 2018!!! Qué emoción! Feliz año mis amores, gracias por llegar hasta aquí conmigo!!! Quiero desearte que este año que empieza para ti y todos los tuyos sea un año lleno de todo lo bueno, y lo demás pase de largo. Que todos los días encontremos la magia.

Papás y mamás, quiero felicitarlos, porque hoy nuestros hijos seguro están más felices que hace unos días, la verdad es que poco tiene que ver el hecho de tener mucho o tener poco, más bien de tener todo lo importante, y en la justa medida.

Desde navidad, he leído y leído quejas, sugerencias y sobretodo dudas sobre la magia que envuelve todas estas fechas. Que si los hijos ya saben? Que si es muy poco? Que si es mucho? Que si ya les dicen? Que si ya no es edad? Que si este año fue de vacas flacas? Que si ellos saben que no hay o que si hay? Que si es bueno mentirles? Etc…

Para empezar, quiero que todos nos demos un aplauso como papás, por haber llegado hasta aquí, sin instructivo,  todos y cada uno de nosotros, que nos importa proveerles una vida bonita dentro de nuestras posibilidades (económicas, emocionales y culturales) neta nos merecemos el cielo!!!

Yo creo que nuestra intuición, esa que a veces preferimos no escuchar por que nos avisa cuando algo no va bien, o cuando nos tranquiliza diciéndonos que todo va perfecto, no lo creemos, esa es la única que nos puede salvar de suficientes situaciones.

No hay una edad para dejar de creer que existe magia, no hay una edad para como papás no seguir dándoles a nuestros hijos lo mejor de nosotros mismos y de crearles un mundo bonito, el asunto de los Reyes Magos, Ratón/Hada de los dientes, Santa Claus, etc… No son sólo regalos para ellos, es toda una historia con moraleja que nos envuelve en magia.

Los presentes que vienen y nos dejan, no solo son regalos físicos y juguetes, es mucho más que eso, aunque así lo hemos manejado por años. Recordemos que las costumbres hacen reglas, pero en nosotros está romper los paradigmas, y realmente hacerles entender que la magia no esta en los regalos. Sino en lo que pasa antes y después de recibirlos.

No importa si tu arbolito es chico, mediano o grande, si tu casa es pequeña o enorme, no importa si compraste media jugueteria, unos cuantos regalos o le regalaste una juguetería a tu hijo, importa todo lo demás que en el año le hiciste valorar, creer y hacer. La congruencia y los valores no son de días festivos, son de diario. No pasan de moda, y tampoco están proporcionalmente conectados con el número de ceros en tu cuenta.

Pongamos atención en lo que realmente importa, y tratemos que nuestras siguientes generaciones hagan de su vida y de los que vienen, un cuento de hadas, pero no por la cantidad de dinero que puedan gastar, ser un buen ser humano y un buen ciudadano universal, no tiene que ver con el dinero y los regalos que les diste en navidad.

                Aprendiendo tanto…                 C. Martell


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